sábado, 29 de marzo de 2008

Memorias de un cadáver (II parte)

"Confieso que he vivido"... Ahora, cuando el ocaso de la vida ha derivado en mi muerte, confieso que he vivido. Estar muerto es una sensación diferente, yo diría que incluso agradable. En medio de la nada, puedo hacer balance de lo que fui; he aquí lo que más me interesa, saber si fui lo que realmente quise. En verdad, no tengo nada mejor que hacer, sólo meditar en mi lecho. Hace tiempo que nadie piensa ya en mí, nadie viene ya a visitar los restos de mi memoria... He caído en el más absoluto de los olvidos, esto era lo que me aterraba en vida, esto es lo que me aterra en muerte. Porque por lo demás, reconozco que nunca temí a la buena señora de la guadaña; recuerdo que hubo un tiempo en el que abracé, aunque no con mucho convencimiento, aquello de "muere joven y deja un cadáver bonito". Hasta que entendí que belleza y muerte son del todo incompatibles.

4 comentarios:

María dijo...

El olvido... el más terrorífico de todos mis temores.

Ruth dijo...

Creo que es más terrible olvidar tú a que te olviden los demás. Con el tiempo, dejará de haber sobre la faz de la Tierra gente que te conocía, que sabía como eras y que guardaba malos y buenos recuerdos de ti.
Sin embargo, olvidar esas cosas creo que es más terrorífico a que te olviden. ¿Qué es, al fin y al cabo, un nombre en la Historia?
Aquiles fue a la batalla para hacerse un nombre, y lo consiguió. Pero, ¿realmente le sirve de algo ahora?
Un saludo

Leo García Jiménez dijo...

Olvido, eh... María? Esto... quién eres? ;-)

Ruth! me parto, ¿como que qué es un hombre/nombre en la historia? Lo es todo!!!!! La historia la escriben los nombres, los grandes (o pequeños) nombres! Jolín, que no te olviden implica tener guardado un huequito en la historia, ojo, aunque no se la universal, sino la historia de tu familia, por ejemplo.

Siempre me ha gustado que mi madre nos contara historias de nuestros antepasados... Yo nunca conocí a mis abuelos (cuando nací todos habían muerto) pero los "conozco" gracias a los relatos de mi madre! Tienen un lugar en mi memoria, y por tanto, en "mi historia".

Ruth dijo...

Puede que tengas razón, pero en mi opinión hacía la comparación de olvidar tú o que te olviden los demás.
No me importaría demasiado ser olvidada mientras pudiese recordar todo lo que ha acontecido en mi vida. Perder eso sería perder todo punto de referencia con mi historia particular, con todo lo que yo he vivido y, por tanto, de todo lo que yo he aprendido.